viernes, 2 de noviembre de 2012

¡QUÉ ROSTRO TIENE EL BORBÓN!

Cuenta el Rey de España, Juan Carlos I el Impuesto, a los periodistas en su último viaje institucional que “en España dan ganas de llorar”. No sabemos si calificar esta declaración como paripé ante los medios o facilidad lacrimógena achacada a la edad, pero lo que verdaderamente nos interesa conocer son los motivos que han llevado a su majestuosa Majestad a hacer esa declaración que, real o fingida, llama tanto la atención.

Las penurias que gran parte de la ciudadanía española está padeciendo, nunca la ha conocido la realeza española, por lo que cabe pensar que, de no ser lágrimas de cocodrilo real, tendrá motivos más que suficientes para su lloriqueo, personalmente me pregunto si le darán ganas de llorar conocer la escalofriante cifra de 350.000 desahucios de familias que no han podido pagar sus hipotecas y no encuentran amparo en las instituciones, ¿o acaso por las colas de cientos de miles de españoles que, a las puertas de los bancos de alimentos, esperan su ración semanal de leche, aceite y pasta?, ¿o por los 6 millones de parados que no sólo sufren, sino que además no son capaces de datar la firma de su próximo contrato laboral?, ¿o quizás por la gente que, pisoteada su dignidad por los gerifaltes de las finanzas, acuden avergonzados a los comedores sociales?

A mí, lo que me llena los ojos de lágrimas, pero de risa y a veces de vergüenza, son las acciones de la real familia. Como el esperpento del ex yernísimo, el Marichalar, que sabedor de la buena vida del patriarca de los borbones, adiestra al niño de 14 años por ese camino, y qué actividad es más atribuible a la nobleza que las artes de la caza, o el Undargarín, que al más puro estilo del Medievo, usa las influencias que le brinda pertenecer a la Casa Real de España y enriquecerse a costa de esos privilegios, o el rey mismo, su majestuosa Majestad, que entre elefantes, caídas y otros elementos circenses, nos ha estado entreteniendo a lo largo de estos treinta y tantos años, algo que podemos calificar como el espectáculo más caro jamás conocido, a tenor de la millonaria cantidad de euros con los que anualmente los diferentes gobiernos nacionales han facilitado al Borbón vía presupuestos generales del estado.

Muy señor mío, para terminar un consejo que deseo llegue a sus oídos: cuando salga de casa deje la hipocresía junto a su corona, el cinismo colgado en su blasón y la ironía en el cajón de la cómoda donde guarda el toisón ¡Majestad, anda y vete a Botsuana!

http://www.lne.es/sociedad-cultura/2012/10/28/rey-espana-dan-ganas-llorar/1318449.html
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