El pasado miércoles 7 de noviembre a las puertas del edificio de la Cruz Roja de nuestra localidad se dieron cita varias decenas de cabezas de familia –más de 35, que es el cupo máximo que la ONG prevé semanalmente- con la intención de ser agraciados con algo de ayuda con la que alimentar a sus respectivos vástagos y cónyuges; garrafa de aceite de girasol, kilo de arroz, varios litros de leche y harina para rebozados.
Esta estampa está siendo muy habitual en puertas de parroquias, centros sociales, Caritas y otras “ONGes” en nuestro país. El interés que la situación me suscita hace que me acerque ocasionalmente a esos centros locales dónde se reparten alimentos, ropa y otros enseres imprescindibles, que para algunas familias de Puente Genil se han convertido en artículos de lujo. Me llamó enormemente la atención la última vez que fui a la Iglesia del Carmen y pregunté por la situación que al respecto allí se daba, un voluntario, para que yo comprendiera rápidamente el punto en el que se encontraban, me aseguró que a finales de 2010, hace prácticamente 2 años, proporcionaban alimento a 16 familias –número prácticamente invariable desde varios años atrás, correspondiente a la cantidad de familias que habitualmente padecían exclusión social en la zona- y que actualmente alimentaban a más de 125, entre 500 y 600 personas, todo un drama local que tiene muy pocas perspectivas de cambio a corto plazo.
Lo que yo personalmente presencié en el parque del ancla el miércoles fuese duro, doloroso, lamentable, triste, penoso; no sólo había inmigrantes en la entrada del edificio, también pontanenses de todas las edades. Me acerqué a charlar con una mujer joven, de mi edad, treinta y tantos; le pregunté por los componentes su familia, “un niño de 14 años, y una niña de 9”, aprovechó la ocasión para soltar toda la retahíla de lamentos que suponía encontrase en esa situación, “el mayor ya es consciente de que nos toca sobrevivir de la manera que sea, es muy inteligente, más que cualquiera de su clase, no lo dice él, sus profesores me aseguran que es
, pero no puedo darle mejor educación, ni cumplimentar la que recibe porque cualquier curso o material útil para rentabilizar su requiere un dinero que no tengo”, continua con el maltrato psicológico que la menor percibe de su entorno, entre otras "lindeces" me dice que “la niña hizo la primera comunión este año, el cura no dejó que la tomara con el resto de sus compañeros de catequesis porque no pude pagar los 60€ necesarios para colaborar en la decoración de la iglesia, tuve que celebrar la comunión en casa de sus abuelos, sólo pudimos invitar a sus primos a chocolate con churros y los regalos que recibió los vendimos en una tienda de segunda mano de Córdoba para poder comprar los libros de texto para este año”, le pregunto por los ingresos que tienen, ningunos, cero euros al mes, semana o día, “mi marido lleva en paro no sé cuantos años, todas las tardes, cuando oscurece, sale de casa a rebuscar chatarra, no me dice nada, pero sé que la roba, que entra en solares, salta tapias y rompe cercados, es un hombre de campo y está acostumbrado a buscarse la vida, pero los amos de tierras tienen muchos compromisos y antes de colocar a otros tienen que dar trabajo a los suyos, mi marido hará lo que sea para que mis hijos puedan desayunar todos los día”, me interesa saber cómo se alimentan, “los desayunos los hacemos con lo que pillamos aquí y allí, los almuerzos los hacemos en la casa de mi padres, jubilados con la paga mínima y mi marido en la de mis suegros, en la que ya comen las familias de dos cuñados míos y las cenas con lo que recogemos de Caritas, Cruz Roja,…”, en cuanto le pregunto por la vivienda se sonríe, me dice que “la primavera del año pasado, justo antes del que el banco nos pusiera en el juzgado, conseguimos un , ellos se quedaban con la casa sin producirles gastos judiciales y a cambio nos la alquilaban por 360€ al mes”, tuerce el gesto para continuar contándome que “ahora, después de no pagar desde hace algunos meses, espero que de un día a otro nos llegue la orden judicial que nos ponga en la puñetera calle”, la dejé tranquila, me despedí de ella, alguien la esperaba en un coche, daba saltos de alegría mostrando a pulso, como si fuera un triunfo, la garrafa de aceite de girasol para freír y la bolsa con medio kilo de harina de rebozar, 1 kilo de arroz y algún litro de leche. ¡Qué puñetera!, a mi me dejó desolado, tristísimo, y ella tan contenta se subía al coche celebrando aún el logro. Continué mirando apoyado en mi coche hacia la puerta de la Cruz Roja, viendo como se empujaban e insultaban unos y otros, subsaharianos, rumanos y familias de pontanenses, madres con bebés en brazos, acaba de aparecer la policía municipal, median entre los que discuten; yo les miraba, pero tenía la mente puesta en la chica de antes, es amiga mía, la conozco, su familia vivió de la construcción, muy bien acomodados, todos los avances, tecnologías, y cachivaches entraban en sus casas, pero ya se sabe, al atisbar sólo la punta del estoque de la crisis la estabilidad económica familiar se fue a tomar por el culo.
¿Hasta dónde vamos a llegar? Si algo hemos aprendido de esta situación es que los recursos son finitos, también los de las “ONGes” y sus benefactores. Otra mujer se suicida hoy en Baracaldo cuando está siendo desahuciada, las autoridades salen tarde al rescate, como siempre, si tarde salieron a declarar el estado de crisis económica, más tarde reaccionan a la ayuda de los damnificados por esta catástrofe, 400.000 familias se han quedado sin vivienda, las casas se las quedan los bancos que cederán al Banco Malo, y hasta estos días no hemos empezado e escuchar a la casta política que tienen que solucionar esto; el caso está ahora en ayudar a las familias que tienen hambre, os aseguro que hasta que no conozcamos alguna catástrofe, una desgracia irreversible, la administración no tomará cartas en el asunto, es así, los políticos siempre actuaron igual, acción – reacción, incapaces, cobardes y sin imaginación alguna que haga pensar que los políticos no dejarán que nuestra estabilidad caiga.
En Puente Genil es necesaria la creación un comedor social; a corto plazo es la primera acción que nuestro Ayuntamiento debe llevar a cabo, acto seguido el Consistorio en pleno tiene que ponerse manos a la obra para acabar con el paro en nuestro pueblo y no esperar a que el capital usurero del norte de Europa lo haga por ellos, porque no va a ser así, el rostro egoísta del diablo está hecho carne en el de los banqueros y propietarios de los grandes capitales.
No quería convertir esta publicación en una crítica política, pero es imposible no hacerlo cuando, mirando hacia cualquier dirección, te encuentras que la casta política es cómplice culpable, junto al capital, de la crisis económica, y son ellos, primero por esa culpabilidad que arrastran y segundo porque de ellos dependemos, los que tienen que sacar a Puente Genil, Andalucía y España entera de esta situación; y que conozcan que nada ayuda a que las instituciones intenten ocultar este drama, por desgracia, tan cotidiano. Y digo esto porque hoy, 9 de noviembre de 2012, el gabinete de prensa responsable de publicar a diario a la página web de nuestro Ayuntamiento las noticias que la prensa –escrita y digital- edita referentes a Puente Genil, ha omitido la noticia a la que hacen referencia estas palabras.
A los señores políticos de Puente Genil: la sociedad está harta, la sociedad sufre, la sociedad busca culpables, no escondan sus vergüenzas y sepan que corazón que ve, corazón que padece.
¿Necesitan alguna prueba más?
http://www.puentegenil.es/index.php?mact=Productos,m6,default,1&m6producto=740&m6returnid=103&page=103
http://www.diariocordoba.com/noticias/cordobaprovincia/por-comer-se-hace-lo-que-haga-falta_759241.html
http://www.puentegenilnoticias.com/index.php?option=com_k2&view=item&id=291%3Acruz-roja&Itemid=515
NOTA: En esta ocasión no voy a ilustrar mi comentario con fotografía, dibujo, gráfico o viñeta robada de ningún diario, sólo quiero que los pocos lectores que seguís este blog conozcáis mi punto de vista de la situación que estamos viviendo, sin florituras, ni añadidos. Gracias a todos por vuestra atención, un amigo de todos vosotros: LOLO.